PA6-INTERPRETAR LA ARQUITECTURA
Alqueria Julià
Carrer de la Democràcia, 62, 46018

La Alquería de Juliá es un ejemplo claro de la arquitectura rural tradicional, refleja las características principales de las viviendas de las zonas rurales de la Comunidad Valenciana, este tipo de casas constituye especialmente las áreas agrícolas. Aunque esta se encuentra cerca de la Av. del Cid.
Características de la Alquería de Juliá:
Organización y función:
Dispone en el interior del edificio de una amplia planta baja, la estructura de la alquería, construida para dar privacidad a las familias que viven en ella. El campo se construía no sólo para ser la casa, sino también para la producción agrícola y ganadera, así como el almacenamiento del ganado, cultivos y productos.
Importancia de estos edificios tiene la constitución del patio central, desde donde se unen lo doméstico a lo agrícola.
Materiales de Construcción:
La Alquería de Juliá utiliza la misma construcción: material típico de allí fabricado de ladrillo, piedra y madera.




Por lo general, estas casas se cubren con teja cerámica a dos aguas, un elemento característico de la arquitectura mediterránea: las tejas protegen de lluvias y del calor excesivo del verano.
Conexión con el Medio Ambiente:
La alquería de Julia está sumamente conectada a su medio agrícola, ha sido orientada, como casa, a combinar la vida normal de una familia con la actividad agraria reflejada en la distribución de los diferentes espacios interiores, incluso, el aprovechamiento de recursos por la utilización de la luz solar y el aire como ventilación natural. Sus gruesos muros contribuyen a mantener las frescuras de los meses más calurosos, adaptándose al clima mediterráneo.
La evolución y características de la explotación agraria valenciana:
Las casas de pueblo se crearon bajo la influencia de la cultura musulmana en la zona, y su derivación viene de la palabra árabe al qarya (aldea). Muchos de esos alquerías fueron reconvertidos en nuevos edificios durante la conquista cristiana en el siglo XIII.
A lo largo de sus viejos siglos, las casas rurales han ido cambiando, especialmente en el Renacimiento y en el Barroco, en los que se introdujeron elementos tales como torres y barrios de trabajadores. Con la llegada de la burguesía, esas casas se convertían en las estampas rurales que servirían tanto para el ocio como para su aprovechamiento agrícola.
En el siglo XIX, una alquería era cualquier casa de campo apartada. Las másas se caracterizan porque su planta es rectangular y tiene uno o dos alas verticales en forma de L, una de las cuales en la planta baja está destinada al uso habitable y la primera al almacenamiento, y en ocasiones, a almacenar parte de los cultivos.
Importancia cultural y arquitectónica de la finca:
Como todas las masías valencianas, la Alquería de Julia no es sólo un ejemplo de vida rural, sino también una evidencia de la cultura agrícola de la comarca.

Todo el sistema de estas casas representa la conexión entre la familia y la tierra. Hoy en día, muchos de estos edificios están en ruinas o han sido dañados con el tiempo. Sin embargo, las viviendas siguen siendo un símbolo de la arquitectura rural de Valencia, representando el vínculo entre la agricultura y su herencia mediterránea.
Por último, la Alquería de Juliá es una típica construcción rural diseñada teniendo en cuenta las necesidades agrícolas y estacionales, estas casas reencarnan la sostenibilidad y el equilibrio con el medio ambiente conceptos muy presentes hoy en día.
BIBLIOGRAFIA
https://www.mapadeldissenyvalencia.com/alqueria-julia
http://www.arquitecturavalenciana.com/
Las fotos son fuente propia.